increíble vómito de ideas. lo triste no es llamar vómito a las ideas, sino que probablemente nunca las materialice. lo pienso dos veces. cuando me victimizo rozo lo patético. hago una lista distribuyendo (cómo me gusta hacer listas) los pasos, al menos iniciales, para repartirme entre lo que tengo que hacer dentro y lo que quiero hacer para que las ideas se vuelvan reales. el plazo es hasta el viernes de la semana que viene porque el sábado me voy de viaje (se supone). a ver qué tanta coherencia me queda. saco el helado del freezer, en la cocina hay olor a trapo de cocina que empieza a pudrirse.