Quizá el cine sea eso, si no la memoria del mundo, sí la memoria de un mundo

esta casa oscura en la que no quiero seguir durmiendo está llena de ventanas, que no me comunican con lo de afuera sino que me devuelven mi propia imagen multiplicada, fotos silenciosas en el vidrio empañado. yo no vine a verlas, no vine a verme. pero lejos todas las manos y las palabras posibles, vuelvo la mirada a aquello que le di la espalda, a los rincones anónimos del silencio que permiten decir el momento, hacerlo cascada, respirar fuerte de nuevo y sumergirme en la profundidad que no alcanzo, que quizás no exista sino como una excusa para irme de los espacios que me abrazan hacia otros que me expulsan.
y a eso llamo el movimiento